domingo, 8 de abril de 2012

El Hotel Maltés




Llegados que fuimos a la ínsula dimos en buscar nuestro hospedaje que llamábase Burlington, como de burla. Dimos vueltas como peonzas en nuestra furgoneta, que merecerá capítulo, si no libro, aparte. Estando ya a punto de la desesperación una de las patrullas que enviamos encontró una inscripción parietal con el nombre de marras. Por allí dimos con una recua de chavalotes rubicundos algo enajenados de los que no pudimos extraer información útil. Tras encomendarnos a distintas divinidades apareció una figura angelical con mochila y nos participó que, después de haberse visto él en tales cuitas, había recibido el encargo de guiar a los siguientes menesterosos que se vieran en tal situación y que hasta que diese descanso a algunas almas, y cuerpos, no podría librarse del encantamiento. Le despedimos entre lágrimas habiéndole besado las manos y nos dirijimos incautos y jubilosos cabe unos portales más allá donde se encontraría la recepción bajo otro nombre, para confusión de cristianos y engaño de todos.
Pero no le plugo al destino, o cualesquiera divinidades que gobernaran estas tierras, que fuera tan cómoda nuestra singladura. Pues es tal la fábrica de estos albergues malteses que no se corresponden las habitaciones con los pisos de manera que yendo a dar en el cuarto encuentras los trescientos o los quinientos. Otrosí la arribada del ascensor puede quedar entre dos pisos o compartir un piso diversos cientos de habitaciones. Así vagamos cual judíos errantes hasta llegar a una habitación que por ensalmo se convirtió en oficina y se manifestó una presencia femenina que nos indico que debíamos seguir errantes por los ascensores hasta que se repitiera el prodigio en otra planta distinta.
Consolándonos y animándonos con chanzas los unos a los otros vinimos a dar en lo que parecia otra habitación de hotel trasmutándose esta, una vez más, en oficina. Mientras palpábamos los enseres por convencernos de la realidad de ese artificio observamos otras almas cuitadas que por allí vagaban. Tras el mostrador se nos manifestó la reencarnación de la diosa de la fertilidad que gobierna estas tierras y, después de recitar algunas preces y fórmulas mágicas en su extraña lengua nos proporcionó los talismanes que nos darían acceso, por fin, a un merecido reposo.
En ese momento por arte de birlibirloque nos vimos otra vez en una de esas galerías por la que deambulamos en estado de empanamiento místico hasta encontrarnos en la calle de nuevo.
Poco después caimos en la cuenta de que no habíamos solicitado las fórmulas mágicas y conjuros necesarios para comunicarnos con el Más Allá, o con Madrid. Pero al querer retornar descubrimos que cada parada del hechizado ascensor iba a dar a rejas, puertas cerradas, persianas metálicas y otras trampas maléficas. Las oficinas se habían trasmutado en habitaciones y no había resto de ser vivo alguno o ectoplasma.
Dando gracias de estar vivos regresamos pálidos y aturdidos a nuestros aposentos haciéndonos cruces por lo pasado e inquietos por el porvenir.

3 comentarios:

  1. ¿cuando se va a dignar vuesa merced en continuar el relato de los magnificos e inquietantes hechos acaecidos en la muy noble y caballeresca insula Melita actualmente tomada por las hordas estudiantiles vociferantes y trasnochadoras?
    Esperando prontas noticias de dichos sucesos .... púes que eso, que sigas escribiendo.

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  2. http://www.eltoboso.es/files/documento/xxi_jornadas_cervantinas_programa_1.pdf,
    Enlace donde se informa de las Próximas "Jornadas Cervantinas" y que seguro están necesitados de un cronista oficial de nivel y certero en narrar los hechos

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